¡Alerta! Los mares del mundo están en peligro

Por Haiman El Troudi

En este artículo, Haiman El Troudi hace una reseña de los peligros que acechan a los mares de nuestro planeta: un recurso indispensable para la vida que se está degradando paulatinamente debido a las escasas prohibiciones y regulaciones de los gobiernos, la avaricia desmedida de las empresas que los explotan y la falta de concientización de los consumidores sobre su importancia para el desarrollo humano.

Dos tercios del planeta que habitamos están cubiertos por agua. El agua es indispensable para la vida: nos provee de alimentos y es fuente de energía, entre otras cosas. Pero esos recursos en la manera que los hemos conocido hasta hoy en día, enfrentan serios peligros.

El ser humano adora ir a la playa y disfrutar de las posibilidades que el mar le brinda. Pero no termina de ser del todo consciente de la necesidad de cuidar de los océanos. Existen elementos que atentan directamente sobre su supervivencia.

Sobrepesca

El pescado es y ha sido históricamente la fuente principal de alimentos para importantes núcleos de población. Los habitantes de muchos países dependen de él para poder sobrevivir. Antiguamente, había un equilibrio que permitía la conservación de la fauna marina: solo se pescaba lo que la naturaleza disponía. Sin embargo, este equilibrio ya no existe.
La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) apunta unas cifras inquietantes para la salud de las especies marinas:

  • El 75% de las especies que se comercializan sufren de sobrepesca.
  • El 50% de los recursos pesqueros han llegado a su tope: no pueden seguir explotándose más.
  • En el año 2015 se pescaron 81 millones de toneladas, casi un 2% más respecto de 2014.
  • El 80% del volumen total de pescados y mariscos ha sido atrapado por solo 23 países, casi todos, con alto nivel de industrialización.
  • Los grandes países pesqueros son: China, Indonesia y Estados Unidos.

Durante tiempo se creyó que la cría de peces en piscifactorías sería la solución a la sobreexplotación de los océanos. Sin embargo, se ha constatado que este tipo de cría industrial ha empeorado el problema:

  • Las crías en cautividad necesitan grandes cantidades de peces y mariscos para su alimentación.
  • El excremento de los peces y los medicamentos utilizados en su crianza contaminan el medio.

Sin duda, una solución eficaz a este problema, que debe afrontarse cuanto antes, sería establecer unos cupos pesqueros con límites según tipo de especies y volúmenes de pesca. Junto a ello, determinar períodos de veda para dejar que las especies descansen y se recuperen.

Adicionalmente, es necesaria una labor pedagógica que contribuya a un consumo racional, asociando éste a una mayor y mejor conservación de las especies marítimas.

Haiman El Troudi señala que "es indispensable encontrar un punto de equilibrio que conjugue los intereses de la industria con los del consumidor. Continuar con el actual ritmo de crecimiento de la actividad pesquera resulta inviable a largo plazo.".

Menor concentración de hidrógeno

Los mares absorben CO2. Ese gas tóxico se disuelve en el agua. Por eso, podemos decir que su papel es fundamental en la ralentización del cambio climático. Pero al disolverse, el agua sufre un efecto contaminante ya que se genera ácido carbónico. Y entonces, baja su concentración de hidrógeno, su pH.

Hacia principios del siglo pasado el pH del agua marina era de 8,2. Cien años después, es del 8,1 y las proyecciones indican que para el año 2100 será de 7,7.

Lo anterior lleva a concluir que, en el año 2100, el ácido en el agua habrá aumentado un 150%. El impacto sobre la fauna marina es determinante: muchas especies no podrán sobrevivir con esos niveles de pH en su medio.

Haiman El Troudi destaca que "un incremento del nivel de concentración de ácido en las aguas marinas es directamente proporcional a la desaparición de muchas de las especies que habitan en ellas."

Mayor temperatura del agua

Además de CO2, los océanos almacenan calor. Según datos de organismos internacionales, el 93% del calor producido por emisiones de CO2 es absorbido por los mares. Eso supone que las aguas también incrementan su temperatura.

Entre los años 1900 y 2008 la temperatura del agua ascendió 0,62 grados centígrados. Pero en ese mismo período de tiempo, en algunas zonas de China el incremento fue de 2,8 grados centígrados. Esto tiene un efecto devastador para las barreras de corales en cuyo interior anidan algas que viven en base a la fotosíntesis. Si el agua es demasiado cálida, los corales expulsan a las algas que mueren. Actualmente, el 75% de la Gran Barrera de Coral de Australia ha desaparecido por estas circunstancias.

Haiman El Troudi indica que "la única solución para este fenómeno sería es mantener la temperatura de los océanos, pero para ello sería necesario reducir las emisiones de CO2."

Grandes masas de residuos

Los habitantes de nuestro planeta son cada vez más conscientes de la necesidad de cuidar los mares. Sin embargo, durante mucho tiempo los océanos recibieron ingentes cantidades de basura provenientes de deshechos de ciudades costeras, residuos industriales, navegación de carga y comercial, … y aunque en una medida algo menor, los continúan recibiendo.

En este momento, las corrientes marinas arrastran cinco islas con millones de toneladas de residuos. En su conjunto miden entre 800.000 y 15 millones de kilómetros cuadrados. Y lo más grave, es que el 99% de los deshechos no son atrapados por las corrientes marinas. Terminan en las costas afectando la vida de distintas especies.

Gran parte de los residuos que se depositan en el mar se disuelven y se convierten en micro partículas que acaban en el fondo marino.

No debemos olvidar que a estos residuos se le suman los generados por piscifactorías que desembocan en el mar a través de cauces fluviales. Y se convierten en “alimento” de algas que terminan muriendo. La muerte prematura de algas reduce el nivel de oxígeno del mar. Eso da lugar a la existencia de “zonas muertas” donde no hay posibilidad de que sean habitadas por sus especies nativas.

Además, los residuos industriales, con sus sustancias tóxicas correspondientes (químicas, metales) llegan a los océanos pasando a formar parte, a lo largo del proceso de la cadena alimentaria, de la carne de las distintas especies marinas.

Según Haiman El Troudi "resulta fundamental contar con una legislación y unas reglamentaciones a nivel mundial que ataquen este problema con todas sus consecuencias."

Posible explotación minera

En las profundidades del mar existen grandes yacimientos de minerales como el manganeso.

Se trata de un metal muy usado en la producción de acero inoxidable.

Se estima que en el fondo marino hay unos 7.000 millones de toneladas de manganeso más que en tierra firme.

Además, se sabe que hay otros metales como níquel y talio.

Muchos países han presentado proyectos y solicitado permisos para poder explotar esas riquezas marítimas.

Las consecuencias de esta explotación son incalculables: desde provocar una mutación en las especies marinas hasta poner en peligro el mismo ecosistema oceánico.

Para Haiman El Troudi "a día de hoy, lo único que podría evitar este desastre es lisa y llanamente una prohibición generalizada de la minería en el fondo del mar."

Haiman El Troudi destaca que según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), para el año 2050 se estima que el 99% de las aves marinas habrán ingerido plásticos que están presentes en los ecosistemas marinos.

Todos estos materiales contaminantes son productos de actividades humanas (ocio, industria, desechos urbanos, etc.) que son trasportados a través de ríos y desembocan en los mares. En este momento, el 80% de los contaminantes que están presentes en los mares provienen de actividades que se realizan en tierra firme. Se estima que cada año unas 8 toneladas de residuos terminan depositadas en los mares del mundo.

Responsables de PNUMA afirman que existen unos 50.000 millones de micro partículas de plástico en los océanos. Esas partículas provienen en parte, de artículos de higiene personal (compresas, geles, pasta dental, jabón). Al desecharlos por el drenaje del baño siguen su curso hasta el mar. Una vez ahí son ingeridos por peces que posteriormente forman parte de la dieta humana.

Muchas zonas costeras en el mundo han crecido a un ritmo vertiginoso y han desarrollado una potente industria del turismo. Sin embargo, no han sido capaces de prever infraestructuras para el tratamiento de los residuos que generan esas ciudades.

Haiman El Troudi considera que "es urgente detener la contaminación en los mares. Además de implementar políticas para el tratamiento de estos residuos, resulta clave generar un cambio cultural en el ser humano a fin de que sea consciente del destino de los productos que consume."


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